Primera entrada. Este blog ha sido creado como una plataforma en la cual descargar mis pensamientos más personales e inútiles. Los que no conllevan reflexión sino duda. Los que no traen mensaje sino voces que resuenan en nuestras cabezas. No son malos pensamientos, son sólo los hermanos pequeños de aquellos que se han pensado antes. Una fluctuación de neuronas generada en un momento en el cual mi cabeza se ha desplazado hacia un espaciotiempo diferente, más pequeño e impredecible.
Me gusta verlo como una terapia. Yo escribo. Tú lo lees. Piensas en ello, le das unos segundos, unos minutos de tu vida, y luego te olvidas porque no hay más que hacer. Pasas a hacer otra cosa más interesante, porque en el fondo, no tienen más chicha, son sólo divagaciones que, tras pensarlas un rato, no tienen sentido. Pero le has dedicado unos segundos a estos pensamientos, que si no, no existirían. Cuando me paro a pensar en todos los pensamientos que no he dejado grabados en ninguna parte, en parte me asusto.
¿De cuántos pensamientos no queda constancia? ¿De cuántos segundos no se acordará nadie? Yo tengo grabados a fuego en la memoria ciertos segundos, minutos, horas, días, meses y años. Pero hay otros que no recuerdo. Con los pensamientos pasa lo mismo. A mí, que me gusta escribir, me molesta pensar que algunas de mis mejores reflexiones se han quedado repiqueteando contra el cristal de un autobús, mientras apoyaba mi sien contra la ventana. En mi narcisismo, no me gusta no haber podido contárselas a nadie. Y como eso otras tantas cosas.
Esos sueños que no cuentas a nadie por vergüenza, pero que te afectan durante todo el día. Esas fantasías extrañas que tampoco te da para contar a nadie, porque nadie comprendería, o sí, pero no lo sabes porque no las has sacado a la luz. Esas frases rimbombantes, esos versos que riman perfectamente, y cuyo único confidente es una almohada a la cual clavas los dedos como garras en una noche solitaria y oscura.
Suficiente para una primera entrada. Es posible que inunde este blog de entradas, como debe ser. Que ni una sola entrada que pudo ser no quede olvidada. Por rara que sea, por amarga que resulte, está aquí para existir durante un corto espacio de tiempo. Y luego, será olvidada en el océano de Planck, como una oscilación irreconocible, indistinguible de un error derivado de haber medido mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario