miércoles, 30 de mayo de 2012

No corras

Ve más despacio, que te vas a caer. 

Las olas del mar te harán resbalarte, no corras.

En las olas se reflejan el cielo, la tierra y tus pequeños pies.

No corras, que no hay prisa. Aún hay cosas que hacer.

La playa no se irá. Las olas siempre vuelven.

Una vez al año...


sábado, 26 de mayo de 2012

Riemannianamente

¡Morid Gammas solitarias! 


¡Temed mi poder y mi odio, la ira que surge de mi portaminas que os tachará de la hoja donde pasáis tranquilamente vuestros días! 


Sí, escondeos bajo el amparo de una derivada amiga... ¡Porque pienso acabar con todas vosotras! 


¡Adelante, mis coordenadas normales, exterminadlas!



viernes, 25 de mayo de 2012

Pequeño monstruo inservible

Un perdedor, eso es lo que eres. Un pringado. Nacido para ser dado de lado, arrepintiéndote de lo vivido. Eso es lo que eres. Pasan tus días y muestras signos de debilidad. Debilidad que sale de ti mismo, porque eres débil. Eres inútil. Eres estúpido. Eres cobarde. Eres un pequeño monstruo inservible.


No sirves para nada, o eso dicen. Pero eres un buen tipo. Haces lo que crees, y te equivocas, como todo el mundo. No quieres hacer daño a nadie y al final te haces daño a ti mismo, consiguiendo que todos te odien. Tus días son basura, pero los vives con resignación. 


¿Quién es el monstruo?


Tú no, desde luego. Tú eres sólo un pequeño mono calvo con mala suerte, pero no te preocupes, porque estaré contigo. 


Cuando te caigas, te tenderé la mano. Cuando estés solo, charlaré contigo un rato. Cuando estés enfadado, oiré tus gritos en silencio hasta que ya no quieras gritar más, y entonces nos daremos un paseo. 


No prometo ser el perfecto compañero, porque no lo seré. Pero estaré ahí. Porque serás un pequeño monstruo inservible, pero eres mi amigo. Eso es lo único que creo, lo único que sé. Lo único que me importa.







domingo, 20 de mayo de 2012

Sólo brevemente

La entrada anterior fue errónea. No del todo, pero sí un poco. Hoy ha vuelto a amanecer nublado. He vuelto a soñar cosas raras que me han tenido pensando en la cama. 


Pero ha sido sólo un instante. La desazón me ha afectado sólo brevemente. Un par de minutos después, ya estaba arriba haciendo mis cosas.


Si los días amanecen nublados, no se puede evitar que estén nublados, pero sí que me molesten. Además, cada vez hay menos días nublados y más días de Sol.


Bueno, hora de hacer cosas.

sábado, 19 de mayo de 2012

¿Ha salido el Sol?

De modo que a esto es a lo que se referían. Levantarme pronto por la mañana por que no tenía la ventana cerrada del todo y el Sol me ha despertado. Desayunar, cambiarme, afeitarme un poco y ponerme a hacer mis cosas. Estudiar, vaguear, y escribir. Hacer mis cosas, y no pensar en nada que me preocupe. 


No he soñado nada raro que me haya hecho quedarme dando vueltas en la cama, no he tenido pensamientos desagradables que me hayan hecho quedarme embobado mirando los árboles por la ventana. Nada. Sólo el Sol que me ha despertado un poco más pronto de lo normal, y algunas líneas en GeoDifMola que no he comprendido del todo. Por lo demás, nada.


Hoy ha sido un buen día desde el comienzo, desde el absoluto principio. No me he despertado mal, no he tenido idas de olla. Mis únicos pensamientos raros han sido chorradas mías, no ralladas mías.


Decían que me ocurriría algún día. Que todo pasaría y sólo quedaría yo. Probablemente sólo sea un día bueno como otro cualquiera, pero... puede que sea el comienzo de algo. 


Sin odio, sin miedo, sin vergüenza.


Puede que el Sol haya salido, y se quede de una vez conmigo todo el verano.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Prometeo

Prometeo quiso dar el conocimiento a los hombres. Por ellos se arriesgó y desafió a los dioses.


La historia, todos sabemos cómo acaba. Con Prometeo atado a una roca en una montaña con un águila comiéndose sus tripas todos los días.


Ah, pero al menos los hombres conocieron. 


Hay quien acaba la historia diciendo que Heracles le salvó mucho tiempo después. Yo creo que no. Y no creo que fuesen los dioses quien le castigasen. Más bien los propios hombres.


¿Y por qué, si él sólo trabajaba en mejorar el mundo?


Igual a muy pocos les gusta ver mejorar el mundo. Y suelen acabar atados metafóricamente a metafóricas rocas siendo picados por metafóricas aves.


¿Envidia por el conocimiento? ¿O sencillamente odio?



martes, 15 de mayo de 2012

Spin semientero

Maldito spin semientero y maldito principio de exclusión de Pauli. Yo sólo quiero acurrucarme en el estado fundamental como los bosones, pero me toca quedarme en el nivel de Fermi.


Por lo menos podré pasar a la banda de conducción e irme lejos, no estoy ligado a nada, es la ventaja.

Insatisfacción derivada de los intentos de revoluciones

Hoy puedo, a sólo un día de crear esta nueva plataforma, plasmar mi primer pensamiento. Que más que una reflexión, es una sensación.


Insatisfecho, profundamente insatisfecho. 


¿Dónde quedaron las grandes revoluciones, esas que se libran en la calle y en la cama, en cada semáforo, en cada boca del metro, en cada aliento débil? Esas que corren boca a boca entre cada dos personas que se ponen de acuerdo


Esas grandes revoluciones de colores se han convertido en una sola, caótica y amarilla. El caos no es poder. La rabia no es poder. El que miles de personas se reúnan en una plaza no es poder. 


Poder es que esas miles de personas se coordinen, como un sólo aliento, en silencio durante un minuto. Silencio real, no cortado por el caos y el descontrol, por las ansias infantiles de hacer algo divertido.


Poder es robar poder a quien lo tiene, no forzarle a usarlo. Poder es hacer, no deambular. Poder es mostrar paz, no enarbolar la paz por bandera. 


¿Y quién ostenta ese poder que se atribuyen las masas ruidosas? ¿Quién controla el caos? Nadie. 


Las masas, dirán ellas. Las masas tienen el poder. No, les digo yo.


El poder lo tienen miles de palabras coordinadas y resonantes, no un caos infantil de voces que quiere pasar un buen día de Sol en Mayo. 


Me siento insatisfecho porque quería ver una gran revolución, quería ver miles de personas mirando a los ojos al poder, ofreciendo su mano a las fuerzas del poder, no increpándolos y dando motivo para sufrir su puño acerado. 


El poder no nace de las ganas de salir en los libros de historia. Las revoluciones quieren cambiar el mundo, tienen un motivo, un objetivo. El hecho de quejarse no es una revolución, sólo es un vaciar la garganta de rabia y sentirse mejor.


Un conjunto de ideas revolucionarias no hacen una revolución.


Un conjunto de sueños de cambio no hacen una revolución.


Un conjunto de revolucionarios no hacen una revolución.


Y eso es lo que me ha hecho sentirme insatisfecho. La ilusión de ver cambiar el mundo, y la decepción de ver a un montón de amigos pasándolo bien creyendo que cambiaban el mundo mientras cantaban, soñaban y pasaban la noche entre el caos y el deseo de paz.


¿Qué es lo que compone una revolución? El poder. El deseo de poder es algo que le falta al intento de revolución amarilla, que en sus ganas de distinguirse de los poderosos a toda costa, ha propugnado la humildad desde sus orígenes, con las mejores intenciones. Pero no ha sido ambicioso. Sólo quería llevar a las calles al máximo número de personas, difundir su mensaje en el máximo de países. Salir en las noticias. Pero si realmente quieren cambiar el mundo, necesitan poder. Poder para convencer, para ofrecer alternativas al pensamiento actual, al gobierno actual, al modelo actual de mundo.


El mismo poder que tiene un abrazo frente a la soledad, una rosa espinada frente a una rama marchita y seca, un beso en la mejilla frente a un libro de autoayuda. Eso debería ofrecer toda gran revolución.


Al final sí ha sido una reflexión, y bien larga. Supongo que cualquiera se ha dado cuenta de qué hablaba. Igual habrá contradicciones en mi razonamiento. Bueno, no he razonado, sólo he escrito, sólo he dejado llevar los dedos sobre el teclado. Porque me siento insatisfecho. 


Y quiero una revolución. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Primera entrada

Primera entrada. Este blog ha sido creado como una plataforma en la cual descargar mis pensamientos más personales e inútiles. Los que no conllevan reflexión sino duda. Los que no traen mensaje sino voces que resuenan en nuestras cabezas. No son malos pensamientos, son sólo los hermanos pequeños de aquellos que se han pensado antes. Una fluctuación de neuronas generada en un momento en el cual mi cabeza se ha desplazado hacia un espaciotiempo diferente, más pequeño e impredecible.


Me gusta verlo como una terapia. Yo escribo. Tú lo lees. Piensas en ello, le das unos segundos, unos minutos de tu vida, y luego te olvidas porque no hay más que hacer. Pasas a hacer otra cosa más interesante, porque en el fondo, no tienen más chicha, son sólo divagaciones que, tras pensarlas un rato, no tienen sentido. Pero le has dedicado unos segundos a estos pensamientos, que si no, no existirían. Cuando me paro a pensar en todos los pensamientos que no he dejado grabados en ninguna parte, en parte me asusto. 


¿De cuántos pensamientos no queda constancia? ¿De cuántos segundos no se acordará nadie? Yo tengo grabados a fuego en la memoria ciertos segundos, minutos, horas, días, meses y años. Pero hay otros que no recuerdo. Con los pensamientos pasa lo mismo. A mí, que me gusta escribir, me molesta pensar que algunas de mis mejores reflexiones se han quedado repiqueteando contra el cristal de un autobús, mientras apoyaba mi sien contra la ventana. En mi narcisismo, no me gusta no haber podido contárselas a nadie. Y como eso otras tantas cosas. 


Esos sueños que no cuentas a nadie por vergüenza, pero que te afectan durante todo el día. Esas fantasías extrañas que tampoco te da para contar a nadie, porque nadie comprendería, o sí, pero no lo sabes porque no las has sacado a la luz. Esas frases rimbombantes, esos versos que riman perfectamente, y cuyo único confidente es una almohada a la cual clavas los dedos como garras en una noche solitaria y oscura.


Suficiente para una primera entrada. Es posible que inunde este blog de entradas, como debe ser. Que ni una sola entrada que pudo ser no quede olvidada. Por rara que sea, por amarga que resulte, está aquí para existir durante un corto espacio de tiempo. Y luego, será olvidada en el océano de Planck, como una oscilación irreconocible, indistinguible de un error derivado de haber medido mal.