A veces me gustaría pasar de sonreír y descansar los músculos de la cara. Mandarlo todo a la mierda y marcharme a caminar solo. Pero claro, el camino hay que andarlo, pero a nadie le gusta hacerlo sin compañía.
El problema es que de mucho sonreír se forman más y más arrugas. Uno envejece con cada sonrisa, así que preferiría no sonreír excepto cuando realmente quiera hacerlo. No obstante, a veces no es posible.
Políticamente correcto. Moralmente adecuado. Mentalmente estable. Estéticamente agradable. Ojalá un día pueda no importarme nada de eso y ser sencillamente un loco más y más enloquecido, pero más real y feliz.
Un sonoro beso sin tocar las mejillas o los labios, un apretón de manos blando y sin entusiasmo, un abrazo frío y rígido. Una sonrisa falsa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario