Le noto detrás de mi. Estoy sentado, y me mira. No trae malas intenciones, todo lo contrario, pero espera algo de mí. No puedo fallarle, no debo hacerlo. Tanto tiempo a mi lado, y no le voy a dejar en la estacada ahora.
Podría hacerlo, pero sería egoísta. Sería tonto. No sería lo que me dice el corazón.
No es fácil, nadie dijo que lo fuese, y menos teniendo que tirar adelante yo sólo.
Pero cuando todo acabe, sabré que no estaba sólo. Que estaba ahí, mirándome, esperando algo de mí. No es la clase de ayuda que necesito, ni mucho menos, pero es toda la que quiere darme, toda la que tengo, y por supuesto, es mejor eso que nada.
Infinitamente mejor.
Y dicho esto, sigo adelante, mirando a veces hacia atrás para recordar que sigue ahí, y que no puedo fallarle.
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