jueves, 28 de junio de 2012

Mis defectos o mis errores

No me odies por mis defectos, sino por mis errores.


Preferiría no ser odiado nunca, pero sé que es imposible, y más teniendo la cabeza tan desorientada como la tengo habitualmente. Una persona como yo es un foco involuntario de odios.


Si he de ser odiado, prefiero que sea por las cosas que hago, más que por las cosas que soy.


Soy despistado, egoísta, altanero y cínico. Soy frío, calculador, estricto y no obstante caótico. Pero eso no es del todo culpa mía. 


Lo que sí lo es son mis acciones. Por eso me daréis de lado y me crucificaréis. Y no lo entenderé en el momento, pero tiempo después sabré que teníais razón y yo actué mal. Pensé que la culpa no era mía sino de mis circunstancias, y me equivoqué.

sábado, 9 de junio de 2012

A la espera

Le noto detrás de mi. Estoy sentado, y me mira. No trae malas intenciones, todo lo contrario, pero espera algo de mí. No puedo fallarle, no debo hacerlo. Tanto tiempo a mi lado, y no le voy a dejar en la estacada ahora.


Podría hacerlo, pero sería egoísta. Sería tonto. No sería lo que me dice el corazón.


No es fácil, nadie dijo que lo fuese, y menos teniendo que tirar adelante yo sólo. 


Pero cuando todo acabe, sabré que no estaba sólo. Que estaba ahí, mirándome, esperando algo de mí. No es la clase de ayuda que necesito, ni mucho menos, pero es toda la que quiere darme, toda la que tengo, y por supuesto, es mejor eso que nada. 


Infinitamente mejor.


Y dicho esto, sigo adelante, mirando a veces hacia atrás para recordar que sigue ahí, y que no puedo fallarle.